domingo, 17 de agosto de 2014

Sublime Gracia


Sublime Gracia del Señor 
que a un infeliz salvo 
Fui ciego mas miro yo 
perdido y El me hallo 

Su Gracia me enseño a tener 
mis dudas ahuyento 
Oh cuan precioso fue a mi ser 
cuando el me transformo 

De mi maldad me liberto 
mi Salvador me rescato 
Y como el mar fluye su amor 
Sublime gracia y amor 

En los peligros y aflicción 
que yo he tenido aquí 
su gracia siempre me libró 
y me guiará al hogar 

De mi maldad me liberto 
mi Salvador me rescato 
Y como el mar fluye su amor 
Sublime gracia y amor 

Y cuando en Sión 
por siglos mil 
brillando este cual sol 
yo cantare por siempre ahí 
su amor que me salvo

sábado, 16 de agosto de 2014

Cómo superar el desaliento


La gracia de Dios me da paz

¿De dónde viene el desaliento? Hay veces que se siente como un viento árido y seco que sopla de algún lugar solitario. Hay algo dentro de nosotros que comienza a marchitarse... Otras veces, es como una llovizna helada, que se filtra por los poros, entumeciendo el espíritu y empañando el sendero.
¿Qué tiene el desaliento que despoja la vida de su alegría y nos deja sintiéndonos vulnerables?
No sé todas las razones,

ni siquiera sé la mayoría de ellas. Pero sí sé una: NO tenemos refugio. Los refugios son difíciles de encontrar en estos días. Quiero decir, personas interesadas en escucharnos, que sepan guardar secretos, Todos necesitamos un puerto seguro que nos acoja cuando nos sintamos agotados por la intemperie y golpeados por la tormenta.
¿A quién acudes cuando las tormentas de la vida hacen un agujero en tus frágiles diques y te amenazan con inundar tu vida con dolor y confusión?
Necesitas un refugio. Alguien que te escuche. Alguien que te comprenda. 
La persona desalentada necesita un lugar firme donde afirmarse. Yo necesito un refugio seguro donde refugiarme cuando los problemas me azotan.
Déjame decirte, amigo lector, que he hallado el mejor de los refugios en mis tiempos de angustia. Jesús ha estado allí cuando clamé, y aún sin que los problemas dejaran de arreciar, El me dio paz en medio de la dificultad.
Por supuesto, El siempre nos escucha cuando oramos, cuánto más cuando dirigimos a Él un suspiro de dolor. El derrama su gracia abundante y nos da paz. 
El sabe que no necesitas más críticas por tus errores, ni reproches que acumulen moretones sobre tus heridas. El está dispuesto a ayudarte, y a tender su mano para sacarte del pozo de la desesperación.
Confía en Jesús, El y su gracia te ayudan a estar tranquilo en medio de los problemas.
C.S.

jueves, 7 de agosto de 2014

Nada es por azar

He entendido por medio de mis experiencias a lo largo de mi vida, que todos mis caminos están ante los ojos de Dios. He entendido que su atención es constante, y que “no despega” sus ojos de mí; puedo aplicar aquella porción bíblica que dice así:“He aquí, no se adormecerá ni dormirá el que guarda a Israel”.Salmo 121:4. Estoy seguro que así es, y esa es la seguridad que deseo transmitirte a ti. Espero que esta corta reflexión te sea de ayuda ante la situación que estas enfrentando ahora...

Dios no pierde de vista tus pasos.

Aun en medio de las “tormentas” y los “hornos ardientes” que has atravesado durante estos días, allí ha estado su presencia y así lo estará mientras permanezcas en este mundo conflictivo:“Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te